domingo, 7 de junio de 2015

Globalidad y Globalización algunos conceptos importantes

INTRODUCCIÓN
 Una economía globalizada es un tipo ideal distinto de la economía internacional y puede ser desarrollada en contraste o en paralelo con ella. En tal sistema global las distintas economías nacionales se subsumen y rearticulan dentro de procesos e interacciones internacionales. El sistema económico internacional se derrumba y desgaja produciendo la anarquía en la medida en que la producción llega a ser totalmente globalizada.

En el ámbito de las organizaciones la conceptualización teórica de este fenómeno de la globalización económica, las llevará a tomar riesgos compartidos y oportunidades a través de inversiones Inter- organizaciones, asociaciones, integraciones, etc. intento que podría contribuir a incrementar los factores o variables relevantes de éxito, al mismo tiempo que originan y determinan las transformaciones en las estructuras y procesos productivos y organizacionales de las empresas globales que propician la eficiencia que les permita reinsertarse en la competencia global. En este contexto, la globalización de la economía producirá la transformación de las organizaciones nacionales en organizaciones globales presionando hacia la heterogeneidad y la coexistencia de distintos niveles tecnológicos con eslabonamientos productivos entre empresas -incluso de una misma rama - débiles y discontinuas, con patrones de producción y paradigmas de eficiencia muy diferentes. Hasta que evolucionen para integrarse al mercado global.

La competencia en el mercado global y la acelerada dinámica del desarrollo científico y tecnológico, ambos responsables de las transformaciones que de manera dramática alteran la configuración tecno-económica, modifican la tecnología organizacional requerida para configurar una nueva arquitectura organizacional ante nuevas plataformas científico-tecnológicas que transforman los procesos de producción orientados hacia la completa domesticación de la producción para satisfacer las demandas especificas del mercado. El nacimiento de cuerpos de gobierno y empresas globales cambiará para siempre la naturaleza de la política internacional.

Estos elementos que están presentes en la orientación económica contemporánea, de algún modo, configuran un sistema político, económico y social ligado en forma indisoluble a dos procesos estrechamente relacionados: la competencia derivada de la economía global y la dinámica del desarrollo tecnológico, que además de generar las condiciones para la consolidación de un cierto sistema, imponen un nuevo paradigma de eficiencia, entendiendo por ello la sustitución de un modelo rector del progreso tecnológico-comercial que las empresas utilizaban para identificar y desarrollar los procesos, productos y sistemas de gestión más rentables a partir de las alternativas tecnológicas que estaban disponibles en el mercado.

Las nuevas formas e intensidades que la competencia adquiere en el marco de una economía globalizada, manifiestan su significado e importancia por una parte, en las colosales dimensiones que adquieren las organizaciones transnacionales líderes del mercado global y, por otra, en las modificaciones que está experimentando la conducta empresarial.

Las dimensiones y las complejas articulaciones y características que adoptan las estructuras tecno-económicas de las corporaciones productivas, financieras y comerciales contemporáneas, simbolizadas por las empresas transnacionales, que aunque poseen elementos comunes son extremadamente diferenciadas, corresponden a un mismo proceso de concentración y centralización del capital, pero se cristalizan en distintas formas y por ello, no existen modelos únicos susceptibles de ser aplicados en forma universal. La magnitud del mercado global de las TICs crecerá en un futuro inmediato debido a la liberalización de los mercados y la privatización de los servicios, procesos que se están llevando a cabo a escala mundial y están modificando dramáticamente la configuración de los mercados exigiendo a las empresas del sector un cambio radical en sus estrategias antes basadas en la manutención de posiciones monopólicas derivadas de su naturaleza tecnológica. Sin embargo, en relación a los efectos generados por la innovación en éste sector quizás de mayor importancia sean las asociaciones que están siendo forjadas entre las empresas de información y telecomunicación tales como aquellas dedicadas a la información de sistemas tecnológicos, las que proveen información, las empresas de publicidad, editoriales medios escritos y electrónicos, etc.

Existen otros aspectos de la competencia global que es preciso destacar. Para efecto de nuestro trabajo en relación a las empresas transnacionales y globales y la competencia queremos destacar un aspecto específico de su actividad. Aunque dicha conceptualización enuncia una forma que está íntimamente relacionada con el fenómeno que nos preocupa (esto es, son resultado de un mismo proceso de internacionalización del capital) la evolución del proceso está generando entidades diferentes: la empresa global. 

ERRORES DE LA GLOBALIDAD Y LA GLOBALIZACION ECONOMICA


Antes que nada partamos por establecer las definiciones:

Globalismo: Es  una ideología, porque va más allá de la descripción de un orden de cosas para convertirse en un conjunto de propuestas y juicios de valor sobre él.  Es una teoría, un conjunto de ideas, una construcción ideológica, una elaboración conceptual que explica la globalización y trata de justificarla desde el punto de vista ético. Exalta sus excelencias, defiende sus logros, impulsa sus estrategias, difunde sus virtudes.   e intenta convencer a la gente de sus bondades. Es un enfoque muy amplio que va desde la defensa y justificación de los intereses geoestratégicos de los países dominantes hasta la “mundialización de la cotidianidad” que se manifiesta en las agendas de trabajo de la gente, los tópicos de su conversación, las informaciones diarias, los usos, costumbres y hasta los giros idiomáticos que tienden a extenderse e imitarse.

Globalización: Es un proceso socioeconómico, una realidad tangible compuesta por una serie de sucesos objetivamente dados.

Globalismo: Es un proceso ideológico que procesa y modifica la realidad encubriéndola, simplificando la globalización económica hasta convertirla en el mejor mundo posible. Se entroniza al mercado en solución universal, presentándolo como el fin de la historia,  legitimando  socialmente de esta forma la globalización económica. La expansión del sistema capitalista necesita algún velo encubridor que cuente con infraestructuras y medios para defender los intereses de los que salen ganando. 

La mundialización se hace a costa de los recursos, la dignidad, los derechos y la cultura de los pueblos más débiles. El recetario del globalismo propugna que todo lo que implica crecimiento de la producción y acumulación de riqueza es bueno de por sí. Estas ideas ignoran que no se puede confundir el crecimiento económico con el desarrollo humano.


El secreto último del globalismo está en la destrucción de las estructuras como los servicios de la salud, educación, protección social, seguridad ciudadana, que han sido hasta hoy el distintivo de una civilización que se ha construido sobre el pacto social.

La globalización profundiza la lógica capitalista de búsqueda de beneficios que consagra la fractura capital-trabajo. La informatización y automatización de la producción y de los servicios han liberado al trabajo humano de una exagerada carga, pero sus beneficios no son repartidos de igual modo. El capital necesita apropiarse íntegramente de las ganancias para ser competitivo y el consumismo es su expresión.

La globalización económica es inseparable de la globalización cultural que se vehicula desde el telégrafo hasta las nuevas tecnologías de la comunicación. Allí donde no llega el agua potable, llega la televisión como pionera del imperialismo cultural. Estos medios poseen gran capacidad para disolver los marcos tradicionales de vida estableciendo nuevos valores y formas de conducta. 

El globalismo afirma que la actual globalización económica resulta beneficiosa para todos los que quieran aprovechar esta oportunidad que pretende extender sus bienes a todos los rincones de la tierra. 

Pero no a todos los lugares donde entra Mac Donald llega el paraíso, ni que todos puedan consumirlo. Hoy se sabe que la globalización económica fracasa en unos cien países y evita los lugares donde presuntamente no tiene ganancias, como es el caso de gran parte de África. El globalismo refleja en todas sus dimensiones las diferencias y el dominio de los pueblos más ricos sobre los pueblos pobres y excluidos y la doblez del lenguaje. Son proteccionistas, distorsionan el mercado libre, contaminan la atmósfera y agotan los recursos naturales; exigen a los países pobres el desmantelamiento de sus barreras arancelarias, mientras que ellos mismos las refuerzan. De esta forma va creando focos de inestabilidad social. 

El globalismo se mueve en el orden teorético mientras que la globalización camina sobre la realidad tangible de lo económico y social. Como muchas de las ideologías, el globalismo obedece a intereses dominantes, en este caso de los países desarrollados. Y tiene también sus ideólogos, sus seguidores —que son los globalistas—, sus aparatos de resonancia y su estructura propagandística.

El globalismo defiende la nueva estrategia de dominación de los países industriales que es la globalización, enaltece el fundamentalismo del mercado, exalta la libertad de comercio, brega por el abatimiento de las barreras arancelarias, impulsa el flujo libre de los factores de la producción —excepción hecha de la mano de obra, a la que somete a muchas restricciones, incluso racistas—, propugna el desmantelamiento del Estado, implanta la monarquía del capital, fomenta la internacionalización de la economía, promueve el uso de las nuevas tecnologías, defiende la “desregulación” de las actividades económicas, favorece la homologación de las costumbres y la imitación de las pautas de consumo y fortalece la sociedad consumista. Pero otorga diferentes dosis de libertad y distintas velocidades de movimiento a los factores de la producción, tales como:

Da libertad absoluta a los capitales, Libertad relativa a los bienes y servicios, Reducida libertad a las tecnologías y Exigua  o ninguna libertad a los movimientos de las personas.

Esta ideología empezó a forjarse a partir del colapso de la Unión Soviética y de la terminación de la guerra fría, cuando las potencias de Occidente quedaron sin contrapesos geopolíticos.

Uno de sus objetivos estratégicos es la conquista de mercados dentro del mundo comercial redondo y no planisférico que surgió cuando, después de la terminación de la guerra fría, a la concepción meramente plana del intercambio internacional le sustituyó su visión rotunda. Surgió entonces el concepto de “lo global”.

Los medios de comunicación saltaron fronteras, las comunicaciones alcanzaron escala planetaria, el capital y los demás factores de la producción se desplazaron por el mundo, se intensificaron los intercambios internacionales.

El planeta se convirtió en un solo y gran mercado financiero, comercial, bursátil y crediticio abierto las veinticuatro horas del día.

El globalismo es un fenómeno impresionante, ya que su exaltación teórica e ideologica fue elaborada por los ganadores del sistema para defender sus intereses.  Con las más sutiles argumentaciones ellos se afanaron en explicar y justificar la destrucción del Estado y el asalto a las soberanías nacionales y de cohonestar los excesos irracionales del sistema.


La globalización conduce inevitablemente hacia la “occidentalización” del planeta o, más exactamente, hacia su “norteamericanización”, puesto que las tecnologías de última generación y sus productos, generados en su mayor parte en los Estados Unidos, son vectores de valores culturales, de formas de pensar, de estilos de vida y de maneras de hacer las cosas en el marco de la “aldea global” de la que hablaba Mac Lughan. Ellos son portadores de una ideología capitalista, de una concepción unidireccional y de un «pensamiento único». Favorece a las empresas transnacionales —cada vez más poderosas en lo económico, financiero y político—, que controlan alrededor de la tercera parte de la producción industrial del mundo. Genera nuevas desigualdades y profundiza las existentes dentro de los países y entre los países.

 GLOBALIDAD Y TOMA DE DECISIONES

El globalismo ha sido tan eficiente como portador de ideas e inoculador de intereses, que  logró convencer de las bondades de la globalización e incluso a quienes son sus víctimas. Ha manejado con suma habilidad la impostura de confundir las nuevas y prodigiosas tecnologías que se han extendido por el mundo con el régimen político que las utiliza. Y con gran astucia ha difundido la idea de que lo que conviene a los países industriales conviene a todos.  Así ha formado opinión en el mundo y ha logrado que el sistema reciba respaldo en el interior de los países cuyos mercados son invadidos y desmantelados sus aparatos productivos.  

A todos quienes han desenmascarado sus falacias y se han negado a dejarse engañar o no han prestado complicidad a sus proyectos de concentración del ingreso les ha endilgado el calificativo de “dinosaurios”, que ha recorrido el mundo con la misma velocidad que los demás elementos de la globalización.

La homologación de las estrategias, las tácticas, los métodos y hasta la retórica en todos los lugares es parte de globalismo y de la globalización. Una de esas estrategias es convertir las prioridades de la economía privada en políticas del Estado y una de esas tácticas es vincular las tecnologías de última generación con el ultraliberalismo —fenómenos que en realidad son independientes—, de modo de sugerir subliminalmente que entre ellos hay una relación de efecto a causa.

Las actividades económicas, financieras y comerciales globalizadas requieren una base física donde desarrollarse, pero esa base física ya no es el territorio de un Estado sino una zona mucho más amplia, comprensiva de varios Estados. Este es el nuevo espacio global. O sea el espacio que necesitan la producción y la tecnología de los países grandes para expandirse más.

El globalismo ha “desterritorializado” la política y la economía. Las ha liberado de las fronteras nacionales. El territorio estatal para los efectos de la producción y el intercambio ha pasado a ser menos importante que el tiempo como dimensión de la economía; cuentan cada vez menos los factores condicionantes de la actividad política y económica. Las “plazas financieras” no coinciden, como antes, con la diagramación territorial de los Estados.

La “alianza” entre las telecomunicaciones, la informática y los transportes ha empequeñecido el planeta. Ha vencido las dificultades que antes le imponía la geografía.

A las <corporaciones transnacionales no les interesa la territorialidad, en el sentido estatal de la palabra.
Zaki Laïdi para designar los signos, señales y valores venidos del resto del mundo que favorecen una acción o serie de acciones dentro de un país o que las hacen necesarias.

Laïdi sostiene la forzosidad de la globalización, estimulada por aquellos mensajes. La globalización, según él, cuenta con el auspicio del tiempo mundial —world time— lo mismo que la perniciosa inversión especulativa de corto plazo en escala planetaria.

CRITICAS A LA GLOBALIDAD

•Adolece de un gran déficit democrático.

•Las gestoras del Cibercapital  son principalmente   transnacionales, que transgreden todas las normas económicas, laborales, sociales, tributarias y medioambientales de los diversos países que con su "sacralización" del libre mercado, escapa de los controles estatales.

•El cibercapital entraña un eso de integración económica y tecnológica entre las grandes corporaciones supranacionales —lo supranacional, multinacional o transnacional no se refiere a la propiedad de las empresas sino a su ámbito de acción—, que expanden sus tentáculos financieros alrededor del planeta.














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